Conversaciones callejeras. El arte de prestar atención a las conversaciones ajenas. Parte II.

joyas que se escuchan por la calleEsta es la octava entrega de las andanzas de un personaje urbanita apasionado de la lengua, la literatura, la fotografía, la gastronomía, el dibujo y la vida en general.
La Traductora Moderna es una serie de artículos en los que la protagonista tiene una profesión relacionada con las palabras. El tono de los artículos es irónico a la par que cómico. Basados en la vida real, cualquier parecido con la fantasía es pura coincidencia.

Conversaciones callejeras. El arte de prestar atención a las conversaciones ajenas. Parte II.

Como ya comentamos en la entrada anterior, nuestra Traductora Moderna cuando está de paseo por la calle desarrolla dos actividades básicas. En la entrada de hoy hablaremos de su afición a prestar atención a las conversaciones ajenas. Esta es la segunda parte.

Presentamos una pequeña recopilación de las joyitas que se oyen por la calle:

1) Ahí es donde lo probé todo menos la necrofilia.

Un chico hablando de Nueva Zelanda en una terraza con un amigo.

2) No está preguntando, interroga que es distinto.

Un señor hablando con su mujer mientras pasean por la calle.

3) El australiano es el argentino de Oceanía.

Un chico contándole batallitas de su viaje a un amigo en una terraza.

4) Hay unos brownies que se te caen los huevos.

Un joven  sentado en una terraza de la Puerta de Alcalá en Madrid.

5) No le gusta el baile, háblale de toros.

Una señora mayor en la línea del autobús 45 en Madrid.

6) Yo con las mujeres no discuto.

Un chico hablando con una pareja en una cafetería.

7) — El tren se  va en cuatro minutos.
— Es mucho.
— ¿Es mucho 4 minutos?

Una madre hablando con su hija de unos tres años en el tren Madrid-Alicante.

8) — ¿Me pones algún borracho?

Señora comprando pasteles.

9) Ella no se cree que se pueda disfrutar subiendo cuestas.

Una chica hablando de hacer un paseo por el campo de una amiga que siempre que va de excursión sufre un montón.

10) Tienes el pelo como un tomate.

Un niño refiriéndose el color caoba del pelo de su madre.

 

¿Y ustedes?, ¿prestan atención a las conversaciones ajenas?

 

Elena Rodríguez Calatrava

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