Consejos para traductores atrevidos en un taller de Proz en Madrid. Inspirado en la charla que dio Xosé Castro.

handshake3Esta es la quinta entrega de las andanzas de un personaje urbanita apasionado de la lengua, la literatura, la fotografía, la gastronomía, el dibujo y la vida en general. La Traductora Moderna es una serie de artículos en los que la protagonista tiene una profesión relacionada con las palabras. El tono de los artículos es irónico a la par que cómico. Basados en la vida real, cualquier parecido con la fantasía es pura coincidencia.

“Consejos para traductores atrevidos en el taller de Proz en Madrid en diciembre 2014”.

Nuestra  Traductora Moderna, que es un ser social a pesar de esa imagen de eremita que sufren los traductores,  decide que el mes de diciembre, ese mes en que nadie tiene ningún compromiso social, no le queda otra que apuntarse a un encuentro del gremio de traductores.

¿Ustedes se resistirían a un planazo social en un hotel de la Gran Vía?  Hay que reconocer que es un señuelo bastante atractivo.

Nuestra Traductora Moderna toma algunas decisiones previas al evento en cuestión:

1)      Ir  con una libreta de papel de las de toda la vida. A ver almas de cántaro, ¿cuántas veces han cargado con el ordenador portátil y se quedan sin batería y no hay enchufes cerca? Sí, ya sabemos que lo de levantarse a cargar el teléfono en el enchufe que está al lado del ponente puede ser una estrategia para entablar conversación con él, pero eso solo vale para ponentes que no están resabiados.  El resto ni te miran.

2)      Buscarse un modelito apropiado para ir al evento. ¿Desde cuándo es práctico unos tacones de 9 cm para ir al baño si tienes que recorrer el laberinto que tiene el hotel en el sótano? ¿Acaso no sabían que el baño más cercano a la sala donde se desarrollan las charlas siempre se estropea ese día?  El punto 5 de una famosa ley lo dice bien clarito: si llevas tacones de 9 cm el baño más cercano siempre estará estropeado y te tocará subir y bajar varios tramos de escaleras y recorrer pasillos interminables.

Cuando ya se tienen claro estas dos decisiones solo queda plantarse a la hora prevista en el taller del gremio.

Lo que ella pensaba que era un mito se convirtió en realidad. El ponente era una de esas personas que tienen todas las redes sociales del mundo y que las actualiza con una rapidez pasmosa contando situaciones que hasta ese momento nuestra Traductora Moderna pensaba que eran fruto de su imaginación(con un poquito de envidia todo sea dicho, ¿quién no envidia a aquellos que crean frasecitas ingeniosas?).

Hete aquí que en los primeros minutos del taller la Traductora Moderna descubre en vivo y en directo que la realidad siempre supera a la ficción.

¿O cómo describirían la siguiente situación?

El ponente intenta conectarse a la red Wifi empleando la contraseña que ha creado el webmaster del hotel.  Pregunta por ella a la azafata, quien le ha traído un vaso de agua y una botellita.

—     ¿Gran Vía con tilde?

—     No, normal.

Primera joya de la jornada.

Después de esta pequeña introducción estos son algunos consejos que nos dio el ponente.

1)      Dúchate.

Por obvio que pueda parecer hay cierto riesgo de estar trabajando con un moño hortera y mal hecho, con un jersey azul celeste con hombreras ochenteras y unas zapatillas con cara de tigre.

¿Qué pasa cuando el cartero llama a tu puerta para traerte una traducción jurada? Si le recibes con esa guisa, tu reputación en el barrio ha caído varios enteros de manera súbita, vamos, como la prima de riesgo.

2)      Aprende a colarte en congresos que no tengan nada que ver con el gremio.

¿Cómo se hace eso? Simple y sencillo. Te colocas un folio DIN A-4 debajo del brazo y avanzas en línea recta sin mirar a los lados no vaya a ser que se te vea en la cara que estás haciendo algo que no está del todo bien. Seguridad en el paso y un folio de buena calidad. Y pa´dentro.

3)      Cualquier persona que tenga una profesión aburrida es un potencial cliente.

Cuando llega a casa, el pobre hombre que se dedica al mundo del reaseguro no tiene un alma caritativa que escuche sus batallitas diarias.

Si tienes la oportunidad de caer en sus redes, pon cara de interés por el mundo del seguro y te ganarás un futuro cliente en cuestión de minutos. Es una presa fácil. Quien dice el mundo del reaseguro dice el mundo de la maquinaria de depuración de aguas residuales.

4)      Escribe tu número de teléfono y correo electrónico en las redes sociales.

Si quieres que un potencial cliente te encuentre, facilítale la vida. A no ser que tengas un cliente al que le guste el método de las señales de humo  y tú también sepas usarlo, lo mejor es facilitarle la comunicación.

5)      Hagan regalitos a sus clientes y a sus jefes de proyecto.

Y si tienen que mandar una botella de champán a una suite en Tailandia porque su cliente veranea allí en vez de en Benidorm, se buscan la vida y además, hacen que esté fría. Averigüen vida y milagro de sus clientes. Y se hacen una ficha para no olvidar nada. Como esas fichas que se hacían en el cole para recordar la Revolución francesa.

 

6)      No busques al macho alfa.

¿Qué es eso de que cada vez que el ordenador se bloquea, haya que buscar al macho alfa que solucione todos los problemas relacionados con la “máquina”? Los machos alfa tuvieron sentido cuando una estaba metida en una cueva pero ya hemos quedado que las traductoras son ahora seres sociales que salen de sus cavernas y se han convertido ellas mismas en las hembras alfa.

7)      Apúntate a un curso de mecanografía.

¿Todavía eres de los que piensa que escribir con dos dedos en el teclado de ordenador está de moda? Mal, vas muy mal, eso no es ser moderno y si te lo has  creído, te han engañado. Esa mirada de topo que pones cada vez que tienes que enfocar primero el teclado y luego la pantalla, no es nada seductora, lo sentimos, pero es mejor que lo vayas sabiendo desde ya.

8)      Tienen una dirección de correo en condiciones.

¿Qué es eso de tener una dirección del tipo morenazoapagafuegos@hotmeil.com?

Por favor, un poco de seriedad, señores. Esas direcciones van directamente a la bandeja del spam. Avisados quedan.

9)      Sé majo en todas las situaciones de tu vida.

¿Qué vas paseando por la Puerta de Sol y un tipo te mira con cara de interés? Mueves la mano en plan reina de Inglaterra, pones sonrisa profident y sigues tu camino. No hay nada peor que tener mala memoria y no recordar a gente que te ha conocido, te ha sentido como suyo y que ahora les ignores. Feo, muy feo. Nada de ignorar a nadie y si por casualidad te preguntan: ¿te acuerdas de mí?, honestidad ante todo. Nada de decir que por supuesto cuando no tienes ni la más remota de idea de quién es. Al toro. No, no me acuerdo de ti, pero me alegra que tú me recuerdes. Y de paso les das un par de besos en condiciones o un buen apretón de manos.

10)   Las cartas de los restaurantes son un filón.

Cada vez que salgas a comer fuera, olvídate de la comida y céntrate en buscar errores en sus cartas. Las cartas de los restaurantes y sus dueños son una fabulosa fuente de ingresos. Foto al canto de la horrorosa carta, retoque en tu ordenador y una traducción en condiciones y puedes meterte a un cliente en el bote.  Los clientes no te buscan, eres tú quien tiene que encontrarlos. Los traductores somos un ente abstracto del imaginario colectivo y tenemos que hacernos reales.

Después de todos estos consejos, solo queda ponerse manos a la obra para llevar adelante con éxito su vida como traductores. Y esto es todo, amigos.

Si tienen alguna consulta acerca de los consejos pueden escribir a: info@traduccionesparolear.com

Elena Rodríguez Calatrava

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