¿La tecnología es una invasión silenciosa?

y yo sin poder irme

En el mundo actual, algunos espacios que estaban claramente diferenciados han perdiendo sus fronteras naturales y se han convertido en áreas unipersonales.

Hace años todo el mundo tenía claro que cuando salía de su oficina, pongamos por caso a las 6 de la tarde, hasta el día siguiente no habría ninguna novedad relacionada con el mundo laboral.

A los trabajadores actuales  les cuesta mucho más esfuerzo establecer los  límites entre su vida personal y su vida laboral. Las nuevas tecnologías pueden volvernos esclavos de nuestro trabajo y dejar que este inunde todo el terreno que antes compartíamos con nuestra vida no-laboral.

¿Hasta qué punto será sano dejarnos comer ese terreno antes personal y bien delimitado por los nuevos aparatos de control? Cada vez son más raros aquellos que no tienen internet en el teléfono móvil y por lo tanto, gracias a esa nueva facilidad de acceso a la red  la tentación de mirar el correo electrónico de manera continua se ha agudizado.

¿De verdad es necesario que cuando, por ejemplo, estemos en el parque con nuestros hijos tengamos que consultar el móvil?, ¿es tan urgente ese correo que ha entrado hace 10 minutos como para tener que contestarlo en el acto?, ¿o por el contrario somos nosotros mismos los que nos creemos mejores trabajadores por contestar un correo con una mano mientras con la otra empujo el columpio en el que se balancea mi hijo?

Hay trabajadores como los traductores que se justifican diciendo que si no contestan rápidamente a un correo pueden perder un cliente.  Y probablemente sea cierto, que lo pierdan porque hay trabajos que son para el que más rápido contesta a una oferta  no para el que más vale. ¿En serio piensan que pueden iniciar una carrera de ser el más rápido para conseguir un trabajo de ese tipo? Es un poco como el tema de las tarifas; siempre habrá alguien que tenga una tarifa más baja y hago el mismo trabajo por menos precio. Y siempre habrá alguien que responda al correo de una oferta laboral mucho más rápido que tú.

No hay que vivir con esos miedos cotidianos a perder o ganar clientes en función de esas variables porque a la larga el balance final va a ser negativo.

La tecnología llevada a esos extremos nos está haciendo perder el valor tanto del trabajo como del tiempo libre. La tecnología solo tiene que servir para facilitarnos la vida pero no para interferir en nuestros ámbitos más personales de esa manera.  Estos razonamientos que antes parecía que solo se aplicaban a ejecutivos hoy están extendidos entre trabajadores sin responsabilidades excesivamente complejas en sus empresas a los que han hecho creer que para ser un buen trabajador hay que estar disponible 12 horas al día.

¿Se es mejor trabajador por estar doce horas permanentemente disponible? Nos parece difícil de creer.

Toda esta reflexión está basada en algunas ideas publicada en esta entrevista con el pensador polaco Zygmunt Bauman.

Elena Rodríguez Calatrava

info@traduccionesparolear.com

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/11/actualidad/1370971361_594475.html

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