De cómo aprender nuevas profesiones ahora que el mercado laboral está chungo

Vaticanologa

Todos hemos pasado por ello. No queda más remedio y es necesario. ¿A qué todos ustedes han tenido que responde alguna vez en su vida a la pregunta: «y tú, bonito ¿qué quieres ser de mayor?»
Son esos trances por los que no queda otra que pasar e intentar que la dignidad no se pierda.

Nada como una respuesta inapropiada en el momento inadecuado y nuestro expediente quedará  manchado para el resto de la vida y sin remedio posible. Para evitar esa mancha indeleble, veamos cómo se puede plantear la situación y cuáles son las posibles soluciones viables y decorosas. Tienen que ser ambas cosas, no valen con que sean solo viables, el decoro, que dirían las abuelas, es fundamental en estas épocas modernas.

Situación 1. El sujeto en cuestión, como no está aún ducho en responder a estas preguntas traicioneras, se ve que no tiene armas de defensa y suelta lo primero que se le ocurre: ¿yo? ¿Que qué quiero ser de mayor? Cenachero ¿no?  Así, mi mamá tendrá sardinas frescas todos los días; claro, señores, nada como un buen pescadito azul para conservar las arterias sin colesterol. Respuesta que no es muy original pero si muy sana.  ¡Ah! ¿no me digan que ustedes no saben lo qué es un cenachero? Pues hale, hale, a buscar el término en Mister Google y se lo aprenden para futuras referencias.

Situación 2. El sujeto en cuestión va mejorando en estas lindes y se está volviendo cada vez más ocurrente. ¿Yo? Yo de mayor voy a ser… ¡biznaguero! ¡ Ah! ¿biznaguero?¿ y eso para qué sirve criatura? ¿eso da de comer? Ya sabemos que para las señoras de cierta edad, lo de tener unas buenas lorzas es fundamental, y eso solo se consigue comiendo bien y mucho. ¿O se creían ustedes que las lorzas llegan a base de comer pescado azul todos los días? No, no se hagan ilusiones, no llegan por esa ruta pero eso será tema para otro artículo. Después de el tonito despectivo de la interlocutora, la criaturita en cuestión está por soltarle alguna bordería a la señora en cuestión, pero se calla a tiempo que ya hemos comentado que ha ido mejorando  que da gusto (si tampoco saben lo qué es un biznaguero, consulten San Google, no sean bobos, él tiene soluciones para todo).

Situación 3. La criatura ya no es tal criatura sino un tipo hecho y derecho, de esos que lucen barba de varios días. Como lleva años toreando con la respuesta de turno, cada vez le salen respuestas más sugerentes. ¿De mayor? pero ¿cuánto de mayor? ¿mayor de 35 años y entonces dejo de ser joven? ¿mayor de 65 y me queden todavía 20 años para cobrar la pensión? A ver, señora, defina un poco el término mayor que es muy ambiguo y no me aclaro bien.

Situación 4. Aquí entro yo, la que subscribe y escribe. Porque aunque a veces parezca que vengo de otro planeta, soy tan terrenal como la que más y también me he visto metida en esas situaciones peliagudas. Bonita, a ver ¿tú qué vas a ser cuando crezcas? Yo, que siempre he tenido un genio endemoniado pero una sonrisa encantadora, no me he cortado  nunca un pelo a la hora de decir lo que pensaba; sonriendo eso si, no se olviden que la sonrisa es un arma de destrucción masiva, no lo olviden. A ver, alma de cántaro, cómo le explico yo el tema. Primero, la que tiene que crecer es usted, que yo ya soy bien alta y lo segundo, yo no quiero ser ni tocóloga, ni vulcanóloga ni geóloga yo lo que quiero ser es… ¡Vaticanóloga!

Ea ¿a qué se han quedado con la boca abierta con mi respuesta? Y yo, y yo que no tenía ni idea de la existencia de esa profesión hasta hace bien poquito, pero vamos, que llego a saber de ella cuando tenía 17 años y más de uno se habría quedado mudo del asombro.

Es lo que tiene la existencia cotidiana, que una se entera de ciertas cosas cuando es tarde para ponerlas en práctica y le entran los pesares por algo que ya nunca será.  Sin embargo, como soy la mar de generosa, tengo a bien compartir este conocimiento con todos ustedes.

No me dirán que hoy no les he dejado unos ejemplos la mar de sabrosos en cuanto a profesiones futuras se refiere.  ¿O me van a decir que las conocían todas?

Para que luego el gobierno diga que no hay profesiones con futuro. Elena Rodríguez Calatrava

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